Poemas, relatos y pensamientos
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Fecha de publicación: 23 enero, 2014

Categoría: Cuentos y fábulas: Home: Relatos: Relatos de amor
 

La obra Maestra

Patrocinan la literatura de Ababolia

 El telón se abrió, bajo un rayo tenue de luz se encontraba el joven pianista; pude calcular unos 20 años, apenas comenzaba a vivir. Aquélla noche su mirada tenía un brillo especial, percibía muy bien su calma; sé que en su interior estaba seguro de lo que hacía, pero lo inevitable se acercaba con cada tecla que con destreza hacia sonar.

Un par de meses atrás, se anunció la clausura del hermoso teatro de bellas artes, el dueño de aquél teatro, el señor Peter Walker era un hombre mayor, pero poseía ese sexto sentido para ver el talento; Supe que tuvo una riña con su hermana, la señora Scarlett, ella era fría, en su mirada podías ver su alma negra y vacía.  Al parecer las escrituras del edificio le pertenecían a la señora Scarlett, pero era codiciosa, y a los años al ver el éxito de su hermano decidió arrebatarle lo único que tenia, ese teatro, su vida. El señor Walker no poseía otra fuente de ingresos más que el de las ganancias del teatro. Cuando el teatro tenía sus bajas siempre salía a flote la unión del elenco, eran como una gran familia de artistas, a veces pasaban semanas enteras sin recibir tan solo un visitante, era difícil, pero ellos amaban lo que hacían, lo llevaban en la sangre.

El pobre señor Walker se había quedado dormido en el escritorio de su pequeña oficina tras hacer cuentas hasta altas horas de la noche, escuchó el golpeteo en la puerta, Scarlett estaba decidida a quitarle el teatro a su hermano y dejarlo en la calle junto con su elenco sin siquiera un aviso para desalojar, no había de otra, todos notaron que el espíritu vivaz del señor Walker se consumía, su mirada era apagada. Era obvio que se sintiera dolorido, sobre todo porque su propia hermana pudo hacerle semejante cosa. Su figura se desvaneció en la lejanía, él no era tonto, poseía una casa muy bien terminada en una colina un poco lejos de la ciudad, se sentía un poco melancólico y quería pensar, por eso se fue aquélla tarde de otoño.

Al llegar al verde y fresco campo notó de enseguida una nueva casa, no tan próxima a la suya, era como de cuento de hadas; un sendero rodeado de piedras, las tejas rojas muy bien colocadas, las ventanas, las paredes, y un jardín lleno de flores. El señor Walker no quiso entrometerse aunque sentía curiosidad por sus nuevos vecinos, sus únicos vecinos de hecho. Luego de admirar la casa de cuento entró a su casa, se quitó su sombrero y la bufanda y se sentó en su crujiente mecedora; cogió un habano, su whisky y se quedó quieto viendo el cielo desde la ventana. Paso un rato, encendió la chimenea y regreso a su silla; Al tiempo se quedó dormido y tuvo un sueño interesante, comenzó con una canción compuesta en piano, lenta y triste al principio, se encontró fuera de su casa viendo al cielo, una estrella fugaz paso sobre él, corrió tras ella sin ver al suelo cubierto de graba humedecida por el rocío, le parecía acercarse más y más a ella; mientras más cerca estaba la canción iba aumentando la velocidad, casi podía tocarla, la estrella se detuvo. Extendió su mano, y la estrella se convirtió en un pequeño destello que se posó delicadamente en su palma, ni bien había tocado su mano la canción se detuvo y despertó.

Vio con asombro que la noche había caído, se asomó por la ventana para espiar la nueva casa, para su sorpresa las luces estaban encendidas. Se sentó nuevamente, el fuego de la chimenea ya se había extinto, así se quedo unos minutos en silencio, recordó su amado teatro y sus colegas que eran sus amigos también, y rompió a llorar.

Algo interrumpió su sollozo, esa música, se preguntaba de donde venia ¿provenía acaso de la casa de cuento?  Se secó los ojos y salió al frente de su casa, escuchó atentamente, y efectivamente, provenía de aquella casa, decidió acercarse al punto de quedar parado sobre una tambaleante roca viendo por una de las ventanas, no podía creer lo que sus ojos veían. Ahí se encontraba aquel muchacho sentado en un banco de madera, tocando ese piano antiquísimo, sus manos parecían volar sobre las teclas que despedían dulces melodías, estaba sorprendido, el chico estaba tan fundido con su música que tocaba con tanta fluidez ¡y con los ojos cerrados!

Le impresionaba que un joven de su edad se interesara por la música, hoy en día los jóvenes prefieren desperdiciar su tiempo en ese nuevo aparato llamado televisión, preferían cualquier cosa, desperdiciar sus habilidades en juegos, esto lo hizo sonreír, notó que el chico vivía solo, la casa estaba ordenada y muy limpia, no poseía otra distracción, vio una librera hasta el tope de la habitación repleta de libros gordos ordenados por altura,  ancho y color era algo realmente impresionante a la vista; también habían unos cuadros colgados en la pared, una mesa redonda con un florero sobre ella con unas cuantas margaritas y una taza humeante, el chico vestía una bufanda café con pequeños diseños, una especie de chaleco ajustado y pequeño tejido con lana, una camisa blanca arremangada por encima de los codos, pantalón café claro, su aspecto era bastante agradable, sus facciones eran atractivas también, lo que llamaba más la atención del señor Walker eran sus grandes ojos azules, claro podía verlos cuando el joven los abría de vez en cuando mientras tocaba, de tez pálida, el cabello alborotado y castaño, sus labios y su nariz tenía ese toque rosado, seguramente por el frio, era interesante ver y escuchar tal espectáculo, hasta que el señor Walker hizo un movimiento brusco a causa de un sancudo y resbalando levemente quebrara un duendecillo que estaba a sus pies, eso hizo que el joven dejara de tocar dando un saltito por el ruido, se asomó rápido por la ventana, el señor Walker grito, y el joven también, el Señor Walker callo abruptamente y se desmalló por el golpe, el chico soltó una carcajada y salió de su casa a recoger al viejo que lo espiaba, introdujo al extraño a su casa y lo acomodó en un sillón, le puso un trapo húmedo en la frente y lo tapó con una manta, luego se fue a dormir.

*

El señor Walker despertó con la vista algo nublada, restregó sus ojos y vio claramente de nuevo, se encontraba en una habitación, era extraño, había un reloj con forma de gato colgando de la pared, un mueble con algunas fotografías y figurillas de arcilla, su mirada se detuvo en una fotografía en donde estaba esta mujer bastante atractiva que vestía un brillante traje rojo reposando sobre un piano, la puerta se abrió y el señor Walker se exaltó un poco, el joven lo miró y le sonrió, dijo:

-  ¡Muy buenos días señor! ¿Desea una taza de té?

El señor Walker estaba mudo, no sabía como reaccionar.

-Bu-buenos días. Ah…

-Oh no se preocupe, siéntese.

El señor Walker se sentó sin proferir palabra alguna, aún intrigado. El joven se dirigió a la habitación continua al abrirse la puerta el señor Walker experimentó un arcoíris de olores, sus tripas crujían del hambre, pudo oler perfectamente el aroma dulzón a tarta de manzana y también podía oler el té de menta. Se le hizo agua la boca al experimentar tal sensación, ya podía imaginarlo. Pero ya no tenia que imaginarlo, el joven abrió nuevamente la puerta con una risita curiosa, y dijo con una voz suave:

-Espero le guste la tarta de manzana.

El señor Walker se sintió conmovido por la gentileza del chico, su curiosidad lo mataba, debía preguntarle muchas cosas.

-Claro, muchas gracias. ¡Pero que modales! Soy el señor Walker, Peter Walker a su servicio.

-Mucho gusto señor Walker, yo soy Ian Skyhigh, dígame ¿le gusta el café o prefiere un té?

-Oh, té esta bien gracias.

-Enseguida.

El chico volvió a entrar por la puerta, mientras tanto el señor Walker inspeccionó nuevamente la habitación con la mirada, y el chico estuvo de regreso en unos segundos. Se sentó, y dijo:

-Bien oremos, Padre celestial te agradecemos estos alimentos, y la grata compañía del señor Walker en esta casa, bendícenos siempre en el nombre de tu amado hijo Jesús, Amen.

-Amen.

El señor Walker no era una persona muy religiosa, y le pareció extraño que oraran antes de comer, pero eso no le incomodo. El joven partió la tarta y sirvió el té, se sentó nuevamente.

-Y dígame señor Walker, ¿que lo trae por acá tan lejos de la civilización?

-La vida en la ciudad es agitada, necesitaba un poco de aire puro. ?R”sonríe-

-Oh si, lo entiendo muy bien ?R”toma la taza de té y se la lleva a la boca-

- Y usted Ian, ¿hace mucho que se mudo por acá?

- Hace dos años aproximadamente. Es agradable la vida del campo. Dígame ¿a que se dedica?

-Solía tener un teatro en la ciudad, pero lo clausuraron el día de ayer. ?R”Baja la mirada-

-Es una pena realmente, pero verá que pronto se solucionará. ?R”sonríe-

-Si, esperaré. ¿Usted vive solo no es así?

-Así es, mis padres murieron hace mucho. La vida sola es interesante.

-Cuanto lo lamento.

-No se preocupe. ¿Qué le parece la tarta?

-Deliciosa -y en realidad lo estaba- ¿Cómo aprendió a cocinar tan bien?

-Pues cuando se tiene todo el tiempo del mundo, miles de libros de recetas, y las herramientas necesarias, se aprende.

-Jajaja, impresionante. Sabe tengo curiosidad, ¿Dónde aprendió a tocar tan bien el piano?

-Que bien que lo recuerda, vaya susto el que me dio anoche. -Ríe- -El señor Walker se ruboriza levemente-, Mi madre solía tocar en un club de Jazz, nadie me ha enseñado a tocar señor, lo llevo en la sangre. Crecí junto a mis hermanos, músicos todos. Ninguno quiso enseñarme, decían que era torpe. Pero yo anhelaba con toda mi alma tocar el piano, así que los observé, y mientras ellos se iban a pescar, me sentaba a practicar, y así crecí y fui perfeccionando poco a poco mi forma de tocar.

-Estoy impresionado, y lamento lo de anoche, debo decir que usted es muy bueno, reconozco cuando alguien es grande.

-Se lo agradezco ?R”baja la mirada, sonriendo se sonroja y juega entre sus manos la taza-

-¿Usted va a alguna universidad?

-No, pareceré una persona muy reservada pero prefiero estudiar aquí en casa, así puedo concentrarme sin catedráticos gritones ?R” sonríe-

-Ya veo, ¿y que hay de mujeres? ?R”ríe-

-Pues aun espero a la indicada.

-Caray muchacho, no debes esperarla, búscala, o te quedaras solo y viejo como yo.

-Tiene razón, solo que no veo muchas chicas por estos lugares ?R”ambos se ríen-

-¿Ha considerado ir a la ciudad? Digo, una persona con su talento debe explotarlo y hacerse famoso ¿no cree?

-¿Fama?, podría hacerlo eso lo se, pero no se. Voy de vez en cuando, solo cuando necesito algunas cosas.

-¿Cómo consigue el dinero?

-Algunas personas me pagan por lecciones de piano.

-Esta lleno de sorpresas. ?R”Ríe-, si tan solo tuviera mi teatro…

-Perdone mi atrevimiento pero, ¿Por qué clausuro su teatro?

- Las escrituras pertenecían a mi hermana, a veces actúa de una forma extraña, nos llegó una mala temporada y sacó provecho de eso para echarnos a todos a la calle.

El joven guardó silencio y comió un trozo de tarta, estaba intrigado al oír tal cosa del señor Walker. Termino de tomar su té de un sorbo y se paró. El señor Walker vio su cambio de humor. Lo miró a los ojos y dijo con voz firme:

-Voy a ayudarlo a recuperar su teatro señor.

El señor Walker le sonrió y dijo:

-Muchacho, te lo agradezco sinceramente pero, ¿Cómo se supone que haremos eso?

-No lo se, ¡pero lo pensaremos! ¡Ya verá!

El señor Walker sentía cierta calidez con la presencia de Ian, al fin, una persona muy noble.

Ambos habían terminado ya de comer, se sentaron un rato fuera de la casa, hablaron sobre pasatiempos, música, espectáculos, la vida, a la larga, temas interesantes para ambos; rieron a carcajadas por ratos.

Era medio día, el señor Walker le pidió a Ian que lo acompañara a su casa para almorzar, ambos comieron y hablaron sobre el gran plan para recuperar el teatro, debían juntar el dinero para pagarle a su hermana y conservar el teatro como suyo. El asunto era que hablaban de más de veinte mil dólares. Lo primero seria encontrar a todos los chicos del elenco y montar un espectáculo en alguna parte para recaudar fondos. Esa misma tarde ambos se dirigieron a la ciudad en busca de todos y cada uno de los actores y músicos, debían crear un espectáculo tan grande que impresionara realmente a las personas. Y así fue, buscaron uno a uno a los chicos del elenco, faltaba uno, en realidad una. Su nombre era Ana, una joven algo extrovertida, un poco distraída pero con una voz impresionante que dejaría callado a cualquiera. La buscaron por varios días sin poder encontrarla, como si se hubiese borrado de la faz de la tierra, el señor Walker e Ian se quedaron en un hotel mientras buscaban al elenco, conforme los encontraban iban tachando su nombre en la lista y apuntaban su numero de teléfono al lado. El último nombre en la lista era el de Ana Roberts, el señor Walker le entrego a Ian una fotografía de Ana por si la veía en alguna parte, los dos estaban exhaustos con la búsqueda, no tenían más tiempo que perder, y necesitaban desesperadamente encontrar una chica con tal voz.

Al día siguiente Ian decidió ir a caminar, miraba al cielo distraído, se sentó en una banqueta a ver la gente pasar, noto que un hombre sospechoso seguía a una dama que caminaba sola, se paro y los siguió cautelosamente desde el otro lado de la calle, la mujer doblo en una esquina y el hombre que la seguía le arrebato su bolso, la pobre mujer no pudo reaccionar, la acorralo y se acercaba mas y mas a ella, la mujer pedía auxilio pero nadie parecía interesarse, Ian sintió que debía ayudarla y jalo al tipo con todas sus fuerzas quitándoselo de encima ala muchacha, el tipo fachoso se asusto y comenzó a correr, Ian noto que aun llevaba el bolso de la joven y lo persiguió a toda velocidad, cuando lo tuvo cerca se le tiro encima, estaban al borde de una especie de barranco, y ambos rodaron hasta abajo, no era muy profundo pero estaba lleno de tierra, agua estancada y muchas piedras. Ian logro quitarle el bolso al tipo que luego corrió lejos de él. Subió por entre las ramitas y lodo que había, al llegar a la calle noto que la joven estaba ahora acompañada de una señora y señor que la calmaban por el susto, se digirió a ella lleno de lodo y le entrego su bolso. La muchacha le quiso dar las gracias pero estaba lleno de lodo, Ian se quedo totalmente pasmado cuando vio el rostro de la chica ¡era Ana!, su sonrisa resaltaba de la figura negruzca producida por la tierra mojada que lo cubría de pies a cabeza, rápidamente pregunto su nombre y efectivamente, tenia a la muchacha justo enfrente de él.

Le pidió que lo acompañara, que se sintiera segura pues no era ningún loco, solo estaba cubierto de barro; mientras caminaban de regreso al hotel le explico la situación del señor Walker y sin pensarlo dos veces ella acepto ayudarlos, ese teatro, al igual que para el señor Walker era su vida, amaba el teatro y se sentía frustrada por la actitud de su odiosa hermana. Al llegar noto que el señor Peter estaba profundamente dormido.

-¡Ah! la gente mayor. ?R”Soltó una carcajada-

Ana rio con él y espero un tanto impaciente mientras el joven se duchaba, la chica era bastante alocada, y se dirigió con suma cautela al baño, se escurrió sin que Ian notara su presencia, tomo su ropa y abrió la válvula del agua fría, de inmediato corrió fuera de la habitación tiro la ropa tras de la cama y escucho como el pobre muchacho chillaba dentro del baño, ella rio con todas sus fuerzas hasta que le dolió el estomago y una lagrimita se deslizo por su fina tez. Repitió la operación nuevamente pero esta vez dejo la ropa en su lugar. El muchacho no soportaría un susto más, por lo que salió del baño con una expresión de seriedad. Ana se quedo seria mordiéndose el labio mientras Ian se retiraba del lugar y no pudo contenerse más, rio tanto que el señor Walker despertó; el estaba feliz de verla nuevamente, y también de aceptar unírseles en el plan. Ian entro a la habitación y se sentó en silencio en una silla junto a la ventana, Ana no le quito la vista de encima ni por un segundo, parecía ejecutar un plan macabro en su mente contra Ian, al menos esa era su idea. El tampoco quito la mirada sobre Ana, parecían lanzarse fuego con las miradas, casi no parpadeaban, como si no quisieran perderse un solo segundo del extraño espectáculo, hasta que el señor Walker pregunto a Ian el modo en que la encontró. Así Ian le relato la aventura en descenso por un barranco, Ana interrumpió diciendo:

-Escuche bien su historia de vaqueros, muy valiente ¿verdad?

El señor Walker rio un poco, mientras que Ian vio con desprecio a Ana mientras soltaba una risita burlona e irritante. Al día siguiente todo el elenco y el nuevo amigo del señor Walker se reunieron en un parque que poseía un pequeño teatro al aire libre en donde intercambiaron ideas, la gente solía ir de paseo por ahí, era una buena oportunidad para recaudar los fondos, solo necesitaban espectáculo. Los chicos ensayaron durante un par de días para presentar la primera función al aire libre, tenían la función, necesitaban música, los músicos componían una canción, Ana los observaba contaba los compases, cada tiempo, lo analizaba todo, compuso la canción perfecta para la función, y la practicaba siempre que se quedaba sola. Una noche subió a la azotea del hotel, miro al cielo, y se puso a cantar. Nunca cantaba en los ensayos, siempre lo hacia cuando estaba sola, grababa la canción en su mente y así podía practicar; dejo que su mente se fundiera en la música y canto suavemente. El señor Walker estaba dormido, Ian estaba en silencio revisando las partituras que tocaría y su oído muy preciso escucho la tenue voz de Ana en la azotea, sintió curiosidad y subió las escaleras con cuidado para que no se diera cuenta, tal y como ella había hecho. El viento hacia que su cabello ondeara ligeramente, la luna estaba sonriente, el cielo despejado. Ian se escurrió hasta quedar atrás de su victima, espero el momento indicado, se acerco lentamente a su delicada oreja, respiro profundo, y dijo:

-¡¡¡¡¡¡ANA!!!!!!!

La mujer grito y salto de una forma graciosa que hizo que el joven se retorciera de risa en el suelo.

-Basta ya de mofarte de mí, ¡no tiene gracia!

-Oh si que si, en efecto ?R”ríe- la venganza es dulce.

-Calla, interrumpes mi calma ?R”se sienta viendo al cielo.

Ian se sentó cerca de ella, miraron la luna por largo rato sin decir cosa alguna.

-¿Es hermosa no es así? ?R” Dijo Ana-

-Vaya que si- Ian miraba fijamente a Ana-

Ana sintió atracción por Ian, lo miraba de reojo, y se sonrojaba por ratos, pero creía que no era buena idea estropear todo por un capricho suyo, así que se mordió el labio y se marcho dejando al chico solo. Ian miro al cielo estrellado y suspiro profundo, luego se levanto y se metió a la cama, él también se sentía atraído por Ana, pensó en ella largo rato, sabia que eran muy opuestos, quizás demasiado opuestos, no sabia que pensar realmente, decidió olvidarlo; se quedo profundamente dormido.

Finalmente el elenco estaba completo, tenían el acto, la música; ahora debían actuar. Por la mañana todos se despertaron ansiosos del espectáculo. Se hacían preguntas sin embargo el señor Walker se notaba bastante calmado, quizás para no alarmar a los demás. Se reunieron todos en el teatro media hora antes de montar el espectáculo, la hora finalmente llego.

El señor Walker dio la señal, y todos corrieron a sus puestos. Ana lucía radiante, dejo por un momento boquiabierto al buen Ian, su voz capto la atención de muchas personas, la música sonó perfectamente, Ian y el señor Walker estaban contentos supervisando todo, la gente comprendía la causa, la obra era bastante clara y así poco a poco el dinero se iba acumulando, función tras función así lo hicieron. Con los días juntaron una suma considerable, pero aun faltaba dinero. Los pobres actores estaban exhaustos de trabajar y trabajar día tras día. Una tarde los chicos como de costumbre se reunieron en el teatro, ensayaron y actuaron de maravilla sin embargo, no contaban con que uno de los espías de la señora Scarlett estaría acechando por esos lares. Sin duda alguna le informo de inmediato y al poco tiempo se hizo evidente su presencia. Frente a la puerta principal se detuvo un auto rojo brillante como el fuego, reluciente y poderoso, de el bajo la grotesca mujer; Sus dedos regordetes cubiertos de anillos con incrustaciones y piedras mas grandes que una uva, zapatos costosos y puntiagudos y su abrigo de piel de algún pobre animalillo del bosque. El señor Walker noto su presencia de inmediato, no hizo alarde solo la ignoro por algún tiempo, y al finalizar la obra se le acerco y dijo:

-Vaya ¡pero miren a quien tenemos por aquí!

-No esta de más tomar un poco de aire de vez en cuando. Veo que trajiste a tu gentuza contigo.

Ian se acerco al señor Walker y miro a los ojos de la mujer con cierta rudeza. La señora Scarlett sonrió en un gesto un tanto grotesco y dijo con su voz áspera:

-¡Con mascota y todo hermano! ?R”Soltó una carcajada –    No dejas de impresionarme.

Ian sonrió dulcemente tomando al señor Walker por el brazo delicadamente le dijo:

-Vamos señor Walker, hemos terminado ya.

El señor Walker sentía que Ian blasfemaba en contra de su hermana en su mente, pero simplemente por ser educado no lo hizo, solo le lanzo una mirada bastante directa.

Ian le sugirió al señor Walker que integraran más instrumentos para que la obra fuera más compleja, pero no contaban con los recursos. Todos los chicos del elenco se fueron a sus camas sumamente agotados, menos Ian, había sido un día duro, casi no habían colectado dinero y esto inquietaba mucho al muchacho, esa noche tomo unos cuantos billetes de la billetera del señor Walker y se marcho dejando sobre la mesa una nota: . evolveré pronto, Ian?R?.

Ana y el anciano se sintieron algo intranquilos pues el joven no solía desaparecer así, hicieron lo mismo que los días anteriores pero el muchacho no apareció. Ana se sentó aquella noche fría y sin viento en el techo del edificio, miro a las estrellas y miro la luna, se sentía triste. Por momentos sentía que odiaba tanto al curioso chico y luego lo adoraba como las estrellas a la luna. Suspiraba profundamente, no podía seguir así, cada vez que le miraba y se perdía en sus expresivos ojos azules quería abalanzarse sobre el y besas sus labios como si no hubiese un mañana, pero simplemente no podía, como un chico tan educado y estudiado podría fijarse en una tonta con pasión al anarquismo, era muy poco probable que eso sucediera, sin darse cuenta las lagrimas comenzaron a correr por su suave rostro. Sintió un frio enorme en su alma, pensó que los había abandonado. Ella pensó mal.

Llamaron a la puerta, era temprano, la pobre de Ana había tenido una mala noche lidiando con los sancudos que revoloteaban frenéticamente sobre ella y el zumbido le era irritante; su rostro cambio de gesto al ver al pobre Ian cargando consigo múltiples instrumentos, era interesante ver la torre de instrumentos que cargaba encima y llegaban hasta el techo. Ana se movió rápido, abrió la puerta y le ayudo con algunas cosas, al intentar entrar a la habitación dejo caer una de las guitarras y el ruido despertó al señor Walker quien dormía profundamente en una de las habitaciones, corrió luego a ver que sucedía y abrazo al muchacho por detrás, el chico no pudo sostener mas las cosas y cayeron al suelo; Ian estaba sorprendido de la fuerza que tenia el señor Walker a pesar de sus 70 y pico de años, pobre Ana, quedo bajo los instrumentos viendo como el señor Walker apretujaba al pobre chico. Los tres rieron juntos y ordenaron los objetos mientras hablaban de la forma en que los había conseguido. Ian recordó que sus hermanos poseían instrumentos interesantes pero necesitaba transportarlos de alguna manera, por eso tomo el dinero y pidió a un amigo que lo llevara y pagaría por el viaje, y así fue. Entonces Ana, le dijo extrañada:

-¿Dices que pagaste tanto dinero por transportar un par de guitarras?

-Te equivocas, traje algo más preciado que un par de guitarras. Y definitivamente no vamos a meterlo aquí.

-¿A que te refieres?

El joven se cruzo de brazos y sonrió extrañamente. Ana y el señor Walker se miraron y bajaron curiosos al primer piso, y vaya sorpresa que se llevaron. Era el majestuoso piano hecho de caoba con detalles hechos a mano, era impresionante su belleza, se miraba mucho más grande que la última vez que el señor Walker aprecio su hermosura. Ambos quedaron atónitos al ver aquel piano tan cuidadosamente esculpido. Después de un rato de admirarlo decidieron entrar a tomar una taza de café, los tres estaba cansados. Ana permaneció callada la mayor parte del tiempo esquivando las constantes miradas de Ian, lo que ella no sabia era que él había estado pensando sobre toda la situación. Aquella noche se encontraba en aquel camión sentado al lado de su amado piano viendo la misma luna que acompaño a Ana, sentía que algo andaba mal, muy mal. No podía evitar fijarse en Ana, bajo aquella chica alocada y un poco desesperante había una chica que lo dejaba fascinado con tan solo un movimiento, cuando ensayaba con el elenco el se quedaba mirándola tan fijo, que sentía el tiempo detenerse y verla tan radiante, se sentía confundido, pues él también la odiaba por ratos, pero constantemente la miraba y sonreía, el señor Walker lo noto un día y le pregunto el porqué de su desanimo, no pudo responder claramente, pues pensaba que no era lo que ella estaba buscando, y esto lo ponía mal. Pero aquella noche, el se dio cuenta de que, realmente se estaba enamorando de esa mujer y pelearía por estar con ella, aunque eso implicara cambiar su forma de ser, actuar, vestir; estaba decidido a estar con Ana a toda costa sin embargo no sabia como actuar y se la pasaba pensando en la mejor manera de confesar sus sentimientos, esperaría un poco mas, mientras tanto se haría mas cercano a ella.

El elenco ganaba energías con la motivación de ambos directores, era difícil trabajar bajo circunstancias tan difíciles, era bastante decadente a decir verdad, pero no era todo malo, faltaba poco para llegar a la suma requerida, pero como era de esperar la malévola hermana del señor Walker entrometería sus narices para impedirlo, a toda costa. Fue una mañana lluviosa, todos estaban preocupados. La gente ya no llegaba a ver la función como antes, algunos la habían visto ya por sexta vez, si no era que muchas mas veces, intentaron cambiar algunos actos pero simplemente la gente había perdido el interés totalmente por este medio de expresión que comenzaba a hacerse cada vez mas monótono. El señor Walker e Ian contaron y recontaron el dinero y aun faltaba un poco de dinero, el pobre señor Walker demostraba un poco de nerviosismo, ya casi no tenían recursos y el elenco comenzaba a aburrirse, necesitaban el dinero y lo necesitaban ya. El señor Walker noto que Ian había perdido bastante peso en esas semanas, se miraba con un desgano que asustaba, lo miraba pálido y débil, temía que estuviera enfermo, pues era la persona que mas influía en el elenco. Espero a que Ian finalmente se durmiera y se escurrió sin hacer el menor ruido al dinero colectado, lo conto de nuevo, hizo cálculos, era imposible, no comprendía porque el dinero que ambos suponían gastar para subsistir era solo utilizado el 50%, eso solo significaba que Ian había nunca había tomado un solo centavo del dinero colectado, era evidente que estaba haciendo algo muy estúpido, y muy noble. Ana noto que el Señor Walker estaba intranquilo esa noche, le pregunto si estaba bien y él le explico la situación, Ana quedo estupefacta al oír lo que el Señor Walker había dicho. Estaba muy preocupada.

Amaneció,  nuevamente una nota: . eno desesperen?R? atte. Ian.  Ana se preguntaba si tendría otro truco bajo la manga como la última vez, se sentía grandemente agradecida por todo lo que hacia no solo para el señor Walker o para ella sino para todo el elenco, al fin un joven digno de admirar.  Ana espero pacientemente en la ventana, cada cuanto que miraba un joven como de su estatura una sonrisa se dibujaba en su rosada boca, pero entre mas próximo el extraño la sonrisa se apagaba. Pasaron varias horas, sin embargo Ana siempre pendiente, para poder recibirlo con alegría, se la paso suspirando por horas, el señor Walker la vio en la ventana, él era viejo y sabia exactamente lo que pasaba, se sentó cerca de Ana y puso su mano sobre su hombro, Ana lo miro y sonrió dulcemente, y así el silencio se interrumpió:

-Te noto desconectada querida, ¿ocurre algo?

-¿Por qué lo dice?

-querida reconozco esa expresión en tu mirar, puedes contarme.

-Es que, creo que me he enamorado, pero no me corresponde.

-¿Cómo puedes estar tan segura?

-No estoy segura, pero no quiero sufrir.

-Oh mujer, te daré un consejo sabio: si no arriesgas, no ganas. ¿Qué puedes perder?

-¡¿habla enserio?! ¡Por favor no se burle, Ian no se fijaría en mi!

-Ah de manera que hablamos de Ian ?R” ríe ?R”

La pobre de Ana no supo que decir, se levanto avergonzada y se dirigió a la puerta. El señor Walker dijo antes de que se marchara: …Inténtalo, no te vas a desilusionar…

Ana quería llora, sus ojos se miraban cristalinos, bajo corriendo las gradas y se tropezó, pero vaya sorpresita ¡Era Ian! i/ool tenia una expresión de asombro y pregunto rápidamente si estaba bien, Ana estaba en una situación incomoda, tenia al joven que la hacia soñar despierta abrazándola con esa mirada tan apasionada, Ian sintió deseos de besarla ahí mismo, se miraba preciosa y mas con esa mirada tierna y brillante se acerco un poco a Ana para poder besarla y ella sin saber que hacer lo empujo y corrió, Ian intento llamarla, pero Ana lloraba, no quería que la viera así. Ian no sabia que pensar en ese momento, se sentía algo confundido y triste. Subió lentamente las gradas a causa del agotamiento y el esfuerzo que su organismo hacia, entro a la habitación donde el señor Walker miraba por la ventana fumando un ultimo abano.  Vio que Ana se alejaba con cierta prisa del edificio, sabia bien que esperar y al ver al joven con la mirada gacha le dijo:

-Ah, ahí estas tu. Dime muchacho a donde te has escapado esta vez, y ¿Por qué la cara larga?

-Hola. Yo…- y se dejo caer pesadamente sobre el sofá verde musgo de la recamara- yo… hable con su hermana señor Walker, ella me hizo una propuesta interesante.

-Pues dímela ya que me matan los nervios.

-Ella ha visto varias veces el espectáculo, ha denotado en especial su atracción por la manera en que toco el piano. Ella aceptara regresar el teatro solo si, la complazco… tocando para ella.

-¿Cómo dices? ?R” El señor Walker sentía un nudo en la garganta-

- señor Walker, se que tengo poco tiempo de conocerlo, pero los amo intensamente. Yo ya he aceptado.

-¿Cómo puedes hacerte esto? ?R” tenia una expresión de impacto- ¿Cuándo lo decidiste?

- ahora, señor Walker. Si ya no valgo nada, al menos hare algo por ustedes, les amo señor. Les echaré de menos. Y ni bien finalizada la frase el joven ya había cruzado la puerta y se encaminaba a la mansión de la bruja de su hermana. El señor Walker corrió desesperadamente tropezando por las gradas, logro ver a Ian que se perdía entre la multitud. En ese momento sintió mucho dolor, ahora estaba solo y debía hacerles ver el error que habían cometido. Se repetía: . eestúpido, estúpido, debiste decirle a tiempo.?R?

Al tiempo Ana volvió, encontró el edificio vacio, su boca tenía un tono rojizo, era su reacción cuando lloraba mucho. Se sentía muy triste, solo se sentó en aquel sofá simple color musgo, pensó largo rato y finalmente tomo una bufanda y se fue a caminar. Comenzó a cantar suavemente la canción del espectáculo, y al tiempo comenzó a imaginar la melodía alegre de su amado. Al igual que Ian, quien desde una habitación de la mansión de la señora Scarlett tocaba entre sollozos y podía oír la hermosa voz de su Ana. ¡Pero esperen! Tal vez no lo estaban imaginando. Ana se sintió tan desconsolada que se derrumbo en una banqueta bajo la luz de un farol, Ian escucho el llanto y rápidamente salió a ver al balcón. ¡No podía creerlo!

No quería hacer ruido pues la maniaca de Scarlett despertaría y nuevamente lo castigaría, de alguna forma grotesca seguramente. Así que Ian cogió un palito y lo lanzo hacia donde estaba Ana, pero esta no llego al destino, nuevamente cogió uno mas grande y lo lanzo esta le pego a la casa continua de donde se encontraba Ana, finalmente se desespero y corto una rama que callo sobre Ana, quien brinco asustada al ver la rama voladora sobre ella. Ian tenia en ese momento una sonrisa de oreja a oreja, Ana sorprendida le pregunto en un susurro el motivo de su estancia en la mansión de la anciana loca. Y él lo escribió rápidamente en un papel que luego arrojo hecho una bola hacia Ana. Ella aguanto las ganas de llorar, al ver a su amado tan aprisionado victima de una vieja loca, sacrificándose por gente que apenas conocía le parecía tan ilógico. Luego le pregunto el motivo, y el escribió de nuevo en el papel, esta vez decía: . elo hago porque les amo?R?. Ana pregunto nuevamente a Ian el motivo de ese sacrificio tan grande, agrego que estaba impresionada, y finalmente Ian no se contuvo, tomo aire y dijo con voz firme: ¡Porque te amo!, Ana no supo que hacer y se quedo quieta un segundo. Y le dijo: entonces bésame. Ian se sentía incapaz de hacer algo, pues deseaba con todo que recuperaran su teatro, pero amaba desesperadamente a Ana con toda su vida, no supo que hacer y la luz de la luna develo una lagrima amarga que rodo por su blanca tez. Tenia que haber otra forma de lograr las cosas, tenía que pensar. Pero antes de poder hacer algo las puertas de su dormitorio se abrieron, Ian le hizo señales a Ana para que huyera y el simulo estar enfermo.  Ana lloraba, pero esta vez lloraba de felicidad. Debía ayudarlo a salir de ahí, de alguna manera.

Era el turno de Ana, era necesario que los demás le ayudaran. Su cabeza dio mil vueltas esa misma noche, llamo a todos los miembros y les pidió que se reunieran al alba; no todos reconocían que el joven estaba haciendo un gran sacrificio por ellos pero aun así aceptaron algo indiferente y de mala gana?Rur

Y así lo hicieron, esa mañana todos y cada uno de los miembros del elenco se pusieron a pensar en la mejor manera para rescatar al chico, teniendo en cuenta que la mansión de la anciana loca estaba repleto de guardias y el pobre muchacho se encontraba en el tercer piso del edificio, también debían hacerlo silenciosamente pues, de otro modo, serian enviados a la cárcel por invasión a propiedad privada. De este modo inventaron un plan que aparentemente funcionaria, sonaba un poco tonto y demasiado elaborado pero si todos ponían de su parte lograría liberar a la bella de la bestia.

Ian mientras tanto estaba sufriendo el castigo por la noche anterior. La señora Scarlett le pidió que tocara una canción alegre, cosa que el no podía comprender en ese momento; tocaba frenéticamente sin descanso, luego Scarlett le pidió que aumentara la velocidad o nunca le daría las escrituras al señor Walker, así lo hizo. Un tiempo después la mujer volvió a decir con su voz amarga que aumentara mas la velocidad, Ian comenzaba a cansarse, nuevamente aumento la velocidad y la señora le repitió 5 veces mas que aumentara la velocidad hasta ver que Ian no pudo mas y se desvaneció por el cansancio y el esfuerzo que hizo, después de todo no había comido en casi una semana y estaba colapsando, ya no tenia fuerzas y se desmallo sobre el piano. La señora Scarlett quedo perpleja al ver la reacción del joven, se miraba mas pálido que el día en que lo llamo animal en la función; ella sabia que debía cuidar su inversión así que llamo a un doctor para ver que le ocurría. El doctor lo examino mientras estaba inconsciente tendido en la cama, llego a la conclusión de que el joven estaba deshidratado y necesitaría de algunos medicamentos pues sus bajas defensas habían hecho todo un caos en el organismo del chico. Scarlett era una persona fría, ella vio la caída del chico como una baja en sus ganancias y no pensó en la gravedad de eso, para ella era solo una inversión, un objeto y así de simple, para ella era un contra para entregar las escrituras, pero un trato era un trato, y ahora el muchacho le pertenecía. El doctor se marcho.

Scarlett examino detenidamente a Ian, como buscando la mas mínima imperfección, que no logro encontrar. Su presencia emanaba una cierta paz, calidez, algo que para la vanidosa mujer era ilógico, pero le atraía de alguna forma, anhelaría tener su edad, tener su plenitud y su belleza. Observo los delicados mechones de cabello que caían sobre su blanca frente y los arreglo de manera en que pudiera ver bien su rostro; ella no había podido tener hijos, por un momento la señora Scarlett volvió a ser humana, recordó a su fallecido esposo, y lo lindo que habría sido tener un hijo. Ian entreabrió sus ojos que brillaron con la luz del sol, Scarlett lo miro fijo a los ojos con una expresión de seriedad, e Ian le dedico una sonrisa, estaba demasiado cansado así que volvió a cerrar los ojos y se durmió al instante. La mujer no entendía el porque de su amabilidad, no comprendía porque se sacrificaría de tal forma por un grupo de personas que nada habían hecho por él, le intrigaba bastante todo el asunto. Y por primera vez, se vio como la villana del cuento. Después de una media hora mando a sus ciervos a comprar los medicamentos del muchacho, no era tan mala después de todo, no dejaría que algo le pasara, después de todo le serviría de anzuelo para encontrar a los demás y terminar con la miseria de su hermano, finalmente era lo que deseaba y claro, quedarse con el muchacho para quien sabe que, y que se apiaden de su alma ya que tenia un jugoso plan entre sus arrugadas y ásperas manos.

Pasaron un par de días hasta que Ian se recuperara totalmente, eso es lo bueno de ser joven; Mientras tanto los muchachos del elenco y el señor Walker ya tenían listo el plan. El señor Walker recordó tener unos planos de la mansión, recordó haber visto un túnel en alguna parte, pretendían entras en grupos separados para llamar la atención de los guardias y así encontrar al joven que se encontraba enjaulado entre las manos de Scarlett. Esa noche se dirigieron a la mansión, todos con cautela entraron de tres en tres hasta quedar todos dentro, el túnel los llevaría al sótano, al llegar al sótano se dividieron en tres grupos tomando distintas rutas. Todos podían oír la triste melodía recitada por Ian en alguna parte, había mucho eco pues el lugar era grande; el primer grupo compuesto por un flautista, una danzarina y varios actores se dirigieron al corredor del primer nivel en donde probablemente encontrarían una gran cantidad de guardias, y así fue,  era como esa típica escena en que un personaje entra por una puerta y sale por otra mientras lo persiguen y así sucesivamente. El segundo, tercer y cuarto grupo debía subir cautelosamente por la escalera de caracol, para que de este modo el grupo tres y cuatro buscaran en el tercer nivel de la mansión. Al llegar al tercer nivel, el grupo integrado por varios actores, músicos y claro, Ana, decidieron dispersarse para encontrarlo mas rápido y entonces ocurrió?Rur

Los guardias apresaron al segundo grupo y el primero estaba aparentemente en líos, habían capturado a la mayoría ya y los guardias subían amontonándose por la escalera retorcida; debían encontrar a Ian, y pronto. Ana corrió con cautela hasta el cuarto mas oscuro y tétrico de la casa en donde ciertamente estaría su amante, se acurruco contra la puerta de fuerte caoba y escucho atentamente los sollozos del muchacho que repetía una y otra vez . etodo estará muy bien?R? entonces Ana dijo dulcemente . ecalla chiquillo llorón?R?, Ian se lanzo contra la puerta para poder oír mejor y cerciorarse de que no estaba loco:

-¡Ana por Dios! ¿En verdad eres tú?

-Claro que si corazón, venimos a rescatarte ¡aguanta! Y ni bien dicho esto sintió caer sobre su espalda una mano fría.

-¡Pero que romántico! La ramera ha venido a tu redención, ¡bah! Patrañas ¡Guardias! ¡Guardias!

Y la vieja Scarlett chillaba por sus guardias, que nunca acudieron pues el elenco entero armo toda una revolución en la bendita escalera de caracol que ni la guardia armada podría disolver. Y así  la anciana corrió hacia su dormitorio, rebusco palpando bajo el colchón frenéticamente en busca de su revolver negro y brillante como sus ojos esa noche, Ana pedía auxilio con todo el aire en sus pulmones y varios de los jóvenes acudieron rápidamente y al instante Scarlett apareció con el revolver en mano; disparo un tiro que fue certero al quebrar el cerrojo y sin pensarlo dos veces los chicos se abalanzaron sobre la mujer que callo violentamente al suelo dejándola inconsciente. Ana entro precipitadamente al fúnebre cuarto de Ian, se miraron unos segundos para después correr y abrazarse, los chicos prefirieron dejarlos solos unos minutos, ya saben para complementar la escena novelesca.

-¿Qué tal un beso ahora?

-No lo se Ian, quisiera pensarlo…

Ambos guardaron silencio y entonces Ana rio e Ian quedo perplejo.

-Claro que si tonto, no me pidas permiso

Se acercaron lentamente, y sin poder tocar sus labios un ruido estremecedor los dejo a todos inmóviles algún tiempo. La expresión de Ian había cambiado, tenia una gran mancha roja en su pecho para después caer al suelo, Ana vio la escena sintiéndose impotente; La mujer sostenía con ambas manos el arma y con su mirada fría y una sonrisa estúpida en su cara como enorgullecida de lo que había hecho dijo:

-Ahora a la mujerzuela

Y sin pensarlo apunto a Ana quien tenía los ojos fijos en Ian que aun yacía en el suelo.

-Baja esa cosa mujer ¿te has vuelto loca ya? ?R” dijo una voz cansada

Era el señor Walker, exhausto y molesto por todo lo ocurrido.

-Ni un paso más querido hermano, a menos que quieras que te vuele los sesos

- Eso si no lo hago yo primero

Y al terminar esta oración el señor Walker saco ágilmente su pistola y disparo un tiro perfecto, justo entre las cejas. Ana se esforzó por no llorar sin conseguirlo, se arrojo al suelo junto a Ian que respiraba con dificultad y tomo su mano pálida humedecida de sangre.

-¿Qué tal un ultimo primer beso? ?R”Dijo Ian esbozando una media sonrisa

Ana le acomodo el cabello que caía sobre su frente y aun sollozando lo besó suavemente, Ian apretó su mano y luego de unos minutos de quejidos cerro para siempre sus brillantes ojos azules. La habitación se lleno de gente y lágrimas.

El tiempo pasó, el elenco recupero el dichoso teatro pero perdió algo infinitamente más valioso que eso; El señor Walker miraba lastimero aquel piano que una vez fue mágico gracias a aquel chico maravilloso, el elenco entero sentía lo mismo. Varios meses habían transcurrido desde la muerte de Ian. Ana se veía bastante distraída, como indiferente a todo?Rur

Un auto brillante cortaba el viento con dirección al cementerio, se detuvo, de él bajo Ana acompañada del señor Walker. Ambos caminaron entre hojas secas hasta la lapida del muchacho. Ana tenía en sus manos un ramo de margaritas, las coloco en el suelo y se fue directo al teatro, en donde guardo silencio y su cabeza creo el espectro del muchacho, tocando sonriente y pudo oír la música. Se marcho de una vez por todas de aquel teatro dejando una sonrisa y una lagrima.

. e¿Acaso es necesario ver morir a las personas para comprender que verdaderamente las amas?

Si tan solo supieras mi querida Ana, que el final es solo el comienzo de algo nuevo.?R?