Poemas, relatos y pensamientos
Autor:
Fecha de publicación: 7 agosto, 2011

Categoría: Relatos Fantásticos
 

Caí

Patrocinan la literatura de Ababolia

Corrí como nunca en mi vida, mis pies no sentían el suelo y mis ojos eran garfios ensartados con extrema precisión en la trinchera. Automáticamente salté hacia ella, mis piernas batieron el aire como si pudieran impulsarlo hacia atrás y caí. Me quedé inmóvil, en cuclillas, con mis dos manos presionando el fusil contra el suelo para regular la inercia de la caída, podía oir perfectamente el latido desbocado de mi corazón. Rapidamente miré a ambos lados y no había nadie. Impulsándome en el fusil hacia atrás pegué mi espalda a la pared todavía mojada por la lluvia, alcé mi cabeza al frente y ví los sacos de arena agujereados por el fuego enemigo, y un poco más allá los socabones de las granadas y la tierra ennegrecida. El silencio podía oirse. Me levanté lentamente dando la vuelta y fijé mi naríz al nivel del suelo. La bomba lapa que puse en el tanque enemigo no explotó. El tanque seguía allí, sin moverse, y nadie alrededor, igual que cuando llegué, antes de fijar la bomba. Me dejé caer, me senté en el suelo y no podía creer lo que había visto. La misión había fracasado. Volví a levantarme y miré el tanque de nuevo, cuando por el flanco derecho del tanque apareció una figura femenina que se dirigía hacia mí. La figura empezó a gritarme -¡¿es esto tuyo?!-, mostrando la bomba lapa en la mano. Apunté mi fusil hacia la figura y grité -¡no te muevas o disparo!-. -¡Déjate de tonterías y dime si esto es tuyo!, ¡eres un cerdo!, lo encontré pegado en la pared.- La figura era mi mujer y lo que me mostraba era un chicle. Dejé caer al suelo mi fusíl y apreté con fuerza mis párpados. Cuando abrí los ojos, el fusíl era el mando de la videoconsola.